Rüstzeug des Architekten, 1988 (1)

Estructura de abstracción y figuración en la pintura de Markus Lüpertz

(…)

Nacido en Liberec (Bohemia) hace más de setenta años, Markus Lüpertz pertenece una generación de artistas alemanes que sufrieron la reconstrucción económica e ideológica de la Alemania de la posguerra y cuyo contexto artístico fue fundamentalmente internacional y norteamericano. Junto a Baselitz, Penck, Inmendorff, Kieffer y el danés Kirkeby, entre otros, Lüpertz da vida a un corpus artístico capaz de ser el gran poema épico del pueblo alemán de la posguerra. «La motivación esencial en el arte es un estado de conflicto permanente. Y la lucha contra la muerte es el conflicto más importante que ha de encarar el artista, consciente o inconscientemente», reflexiona Lüpertz. «In der malerei gibt es keine zeit» («En la pintura no hay tiempo»). Quiere decir: el antídoto contra la fatalidad del tiempo es renovar las esperanzas en la vida de cada día, pintando o esculpiendo como un nuevo Orfeo. Es la mirada contemporánea, su mirada, sobre un tema tan importante en la tradición europea.

 

Fig. 10 Markus Lüpertz (1941) Rüstzeug des Architekten, 1988. Óleo sobre lienzo. 162,3 x 200,5 cm. Museo de Bellas Artes de Bilbao. N.º inv. 09/6

Rüstzeug des Architekten, 1988

El cuadro Rüstzeug des Architekten (La herramienta del arquitecto), de la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao [fig. 10], pertenece a una época en la que Markus Lüpertz está muy envuelto y enredado con la pintura de Nicolas Poussin, pintor clásico del siglo XVII que pronto abandonó París para instalarse en Roma. A finales de 1987 y hasta 1989, Lüpertz realiza toda una serie de cuadros après Corot y après Poussin, es decir, siguiendo tanto los temas de estos autores como sus estructuras composicionaless y su gama cromática. Por otra parte, entre 1987 y 1988 estuvo trabajando en la serie Zwischenraumgespenter, cuya traducción al español podría ser algo así como «espectros de espacios intersticiales», lo que Rüstzeug des Architekten también posee.

Esta pintura nos muestra una jungla de elementos que danzan sobre un fondo a la vez que se dirigen al espectador, la fuerza del color está en los espacios intermedios o intersticiales. Más que instrumentos del arquitecto son flores espesas que parecen devorarnos. En palabras de Siegfried Gohr:

«La pintura y la inspiración entran en una nueva relación, cuya ventaja fundamental es la nueva flexibilidad del color. Esta flexibilidad es el requisito indispensable para la creación de los motivos durante el propio acto de pintar. Por lo tanto, lo pictórico no adopta un modo abstracto o predefinido por una `idea´, sino que permanece firme y exclusivamente unido a la fantasía del artista, que surge en el espacio intermedio durante el diálogo entre el artista y sus motivos pictóricos… Si consideramos seriamente el concepto de intersticio, el cuadro se orienta progresivamente hacia el espectador, en vez de sugerir un espacio en el que el espectador se convierta en el observador del artista que intenta dominar la discontinuidad».

Hablamos de una fantasía sensible y no intelectual, que busca modos en vez de formas. Markus Lüpertz suscita combinaciones de pistas que homenajean constantemente a la historia del arte. En 1988 el artista es nombrado rector de la Academia de Bellas artes de Düsseldorf-cargo que ejerció hasta su jubilación en 2010-, donde intentó cambiar el espíritu conceptual de Joseph Beuys.

Los cuadros basados en Nicolas Poussin forman una amplia serie de pinturas, la mayoría de ellas de gran formato, fechadas entre 1987 y 1990, y en las cuales establece un diálogo con la obra de este pintor escasamente estudiado y expuesto magistralmente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Robert Fleck, en su texto «Los cuadros de Lüpertz basados en Poussin», apunta:

«El hecho de que un pintor se enfrente a través de la pintura a otro pintor genera de inmediato y con razón grandes expectativas […]. Lüpertz nos presenta en muchos aspectos un Poussin nuevo, además de inédito; probablemente sea la primera vez que se nos muestre a Poussin como un pintor que dispone de un enorme `potencial postmoderno´[…].

 

Carolina Andrada

Museo de Bellas Artes de Bilbao. Revista Boletín 7.

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