Mi maestra y mentora de canto Ana Fernaud

Hace dos años y medio que vine a vivir a Madrid, y tras haber trabajado en Elche a lo largo de varios años con mi primera maestra Mariana García mi prioridad era encontrar una maestra/o de canto en la capital para presentarme al Certamen Internacional de Ópera de Montserrat Caballé que se celebraba en Zaragoza en septiembre de 2015. Yo había conocido en persona a Montserrat unos meses antes, porque dio un concierto en el Gran Teatro de Elche, mi ciudad natal. Gracias a uno de los agentes con quien coincidí en el palco conocí además a su hija Montserrat Martí, a su hermano Carlos Caballé, y la hija de éste, Isabel Caballé. Isabel fue quien me proporcionó el contacto del concurso de Zaragoza, y meses más tarde me presenté.

Para ello debía prepararme lo máximo posible, y una vez en Madrid, y sólo con el verano por delante empecé a contactar a maestros de canto preguntando a mis allegados. Pasando por una lista de 15 personas llegué a conocer a Milagros Poblador, una soprano con una buena carrera internacional, con la que di algunas clases, pero al marcharse de vacaciones me derivó a su maestra, Ana Fernaud, («Ana» en el lenguaje de los ángeles significa Luz), y quien es desde entonces y actualmente mi maestra y mentora.

Cuando conocí a Ana tuve la impresión que que era una persona seria, que es precisamente lo que me interesaba para poder trabajar bien. Llegué a ella con una voz de soprano lírica, todavía por trabajar, debía encontrar mi voz verdadera así como mi repertorio. Durante varios meses estuvimos trabajando diversas Arias de Ópera y Lied de compositores como Puccini, Bellini, Mozart, Reynaldo Hahn, Gabriel Faure, etc. y aunque de clase en clase había cambios importantes para mí teníamos la sensación ambas en algunas ocasiones de que no me sentía cómoda con algunas líneas de canto. Investigando diferentes papeles, probando coloraturas e incluso registros de soprano más ligeros llegó mi maestra cierto día a la conclusión de que mi voz verdadera podía corresponderse con la de una mezzo-soprano (coincidió con ella Manuel Valencia, pianista, con quien trabajamos el repertorio y los conciertos). Para mí fue un shock, puesto que siempre había tenido de referencia a las grandes sopranos con sus papeles correspondientes, y de repente pensar que ya no cantaría nada de eso, porque mi color era otro, fue como volver a empezar, literalmente.

 

Ana Fernaud.

Así fue como dejamos de lado todo el repertorio previsto y lo cambiamos por otro. Excepto Mozart, Bellini y Puccini los cambié por Rossini. Uno de los papeles que más he trabajado de Mozart es el de Cherubino de Le Nozze di Figaro, con las Arias «Non so più cosa son cosa faccio» y » Voi che sapete«, el papel de Sesto en La Clemenza di Tito «Parto, parto ma tu ben mío» y de Rossini «Una voce poco fa» del Barbero de Sevilla, «Nacqui all´affanno…Non più mesta» de Cenerentola y «Cruda Sorte» de L´italiana in Algeri». Además las Arias de Iphigenie en Tauride de C. W. Gluck «O toi qui prolongas mes jours«, «O malhereuse Iphigenie» y » D´une image helas! trop cherie«. Actualmente sigo trabajándolas, junto con la Charlotte de Werther, de Massenet con las Arias «Werther! Qui m´aurait dit! Ces lettresEn el género del Lied Strauss, Mozart, Hahn, Faure etc. Y en Zarzuela trabajamos obras de maestros como Caballero, Barbieri o Serrano.

 

Con mi maestra Ana Fernaud y Manuel Valencia tras nuestra actuación en el Ateneo de Madrid, el 4 de noviembre de 2017.

Las ventajas de tener una maestra como Ana es que tienes asegurada la disciplina y el trabajo. Ella ha sido durante años la Catedrática de la Escuela Superior de Canto de Madrid, además ha sido una gran cantante, con una carrera impecable en Latinoamérica y en Estados Unidos, y sólo acepta alumnos con muy buen nivel o con unas características vocales que definan un buen talento. Tuve mucha suerte de encontrarla, y sobre todo de conectar. Es mi madre del canto, puesto que hay una entrega verdadera de ambas, y eso resulta fundamental para proyectarte muy lejos en tu carrera.

Biografía, Ana Fernaud

Críticas, Ana Fernaud – copia

Con Ana he aprendido más que bel canto, la respiración es esencial, estudiar muchísimo, y hasta la manera de pensar el canto es fundamental para entender tu propio instrumento. Técnicamente trabajamos sin parar, e imaginativamente también, puesto que al no poder ver físicamente tu instrumento por dentro tienes que crearte una imagen de cómo  fluye la voz, cómo se proyecta, donde resuena…un sin fin de cosas a tener en cuenta para entenderlo. Ella siempre me recuerda que «hay que hacer esto o lo otro» para solucionar ciertas cosas, nunca negando «no hagas esto o aquello», sino siempre sumando. Además la posición facial y de los labios es importantísima, saber mantener el sonido y que no se «caiga» o que no «se abra», son múltiples aprendizajes para dominar el canto, y saber que quien dirige el aire eres tú, y no al revés.

 

MC

 

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