La magia de la pintura y el bel canto

 

 

“Me dedico a la pintura y a la música como mezzosoprano, dos disciplinas que han estado conmigo desde siempre. Desde muy pequeña he estado impregnada de todo lo referente al arte, mi padre fue pintor y escultor, mi madre bailarina y periodista siempre ha estado conectada a ello,  y he crecido viendo y descubriendo los misterios de la alquimia del arte al manifestarse en una obra. Creo que en cualquier disciplina artística hay que encontrar una mirada que surge desde dentro, como en el canto, que es la que comunica verdaderamente, desde el corazón. «

Como Doctora en Bellas Artes, mi trabajo plástico sigue una línea de investigación atemporal que busca su propia expresión. Trabajo en la línea del paisaje no como reconocimiento de un territorio físico concreto, sino como un territorio mental y emocional ligado a veces a vivencias y recuerdos, pero que en general son paisajes imaginados y sentidos. 

En las diferentes etapas de paisaje que conforman mi trabajo han habido diversos elementos que se han integrado en ella de manera evolutiva; En un principio las formas de vestidos y siluetas, que derivaron en maniquíes y huellas de zapatos. Más tarde mi paisaje se llenó de figuras silueteadas y fantasmales, y sucesivamente tales huellas y caminos que conducen a castillos etéricos o semi-invisibles. Después vinieron los paisajes puros, y en esta última y actual etapa la música ocupa un lugar preferente en el paisaje y en mi vida.

En la música, igual de fundamental para mí que la pintura, también busco esa expresión natural y única con la que transmitir emociones armoniosas. Particularmente como mezzosoprano mi estudio del bel canto me permite entender esa línea de fluidez que se puede encontrar en cualquier ser o en la naturaleza. Se trata de manifestar a través de todo el cuerpo un sinfín de vibraciones que encuentran su propio color en cada nota, en cada letra, así como en la expresión e intención que se le dé a cada uno de esos aspectos. Los compositores a los que estudio y las partituras de mi repertorio se desarrollan como ideas e inspiración en mis paisajes también. Y cuando necesito entender la música intento de algún modo pintar las notas.

En el canto suceden miles de cosas en un momento, ser consciente de todas ellas es un reto en sí mismo. El verdadero canto es como la verdadera pintura; un misterio: Se trata de una idea muy abstracta en el fondo, pero también sencilla, y estoy convencida de que sólo se puede entender el Arte, en cualquier disciplina, con una mirada interna, donde los sentimientos y la imaginación se unen, y entonces es cuando se abren nuevos mundos.

Poussin 1, 350 cm x 200 cm. Óleo sobre lienzo.

En el libro prestado por mi maestra Ana Fernaud  Diva de Helena Matheopoulos, Montserrat Caballé define perfectamente la sensación del canto o de la música in tal momento; «los momentos más que especiales que se dan de vez en cuando en la carrera de cada artista, momentos en que uno no se siente en un escenario haciendo música, sino en una dimensión diferente, dentro, siendo uno con la música, consciente del acto de cantar o consciente de uno mismo y de su cuerpo. Se siente ligero, ingrávido, y de pronto, zas, otra vez pesado…»

Sin embargo en un artículo del año 2007 realizado por Peru Egurbide a la mezzosoprano Teresa Berganza hace un análisis objetivo de la situación de los cantantes y los maestros de canto del pasado y de nuestros días; «Los cantantes antes eran más cultos. Un cantante tiene que leer poemas, tiene que saber cómo era la pintura en el siglo XVIII… y tantas cosas. No es sólo el gorgorito.» Estoy plenamente de acuerdo. Además añade: «Tengo que decir claramente que no creo que hoy haya muchos que sepan lo que es una voz. Les da lo mismo si el cantante se destroza o canta forzando, mientras que antes había que ver cómo cuidaban las voces los Kemplerer, Böhm, Karajan, Abbado, Solti.»

S22C-818050420040

En mi caso me considero una mujer con suerte, tras haber encontrado mi repertorio adecuado con Ana Fernaud. En este sentido Berganza manifiesta «hay mucha gente que no está en su sitio en el repertorio (…) hay muchos cantantes que no quieren maestros, que si el segundo día no les hacen cantar un Aria de la Bohème se van, no quieren hacer ejercicios», Cecilia Lavilla hija de Tereza Berganza constata «hay mucha gente que quiere llegar muy deprisa a las cosas y no aguanta ese entrenamiento…es esencial tener paciencia para ver cómo evoluciona una voz.»

La pintura y el canto son para mí paisajes que emiten y permiten  una transformación más elevada del alma, nos trasladan a territorios en los que la belleza brota por sí misma, aunque seguramente son dos disciplinas que requieren de una paciencia y humildad extraordinarias para seguir creciendo ”.

CA 

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