El Aria de Sesto «Parto ma tu ben mio»

«En el seno del pueblo ha germinado la planta lírica, desde que el hombre canta y desde que desea disfrazarse de vez en cuando para salir de su propio yo y trocar, aunque sea sólo por horas, la realidad en sueño.» La Ópera, Kurt Pahlen, 1958.

 

SESTO
Parto, parto, ma tu ben mio,
Meco ritorna in pace;
Sarò qual più ti piace;
Quel che vorrai farò.
Guardami, e tutto oblio,
E a vendicarti io volo;
A questo sguardo solo
Da me si penserà.
Parto, ma tu…
Ah qual poter, oh Dei!
Donaste alla beltà.

Traducción

SEXTO
Ya, ya me voy pero, tú, bien mío,
vuelve a estar en paz conmigo;
será como te plazca
todo lo que quieras, haré.
Mírame, y lo olvidaré todo,
y volaré a vengarte.
¡Solamente esa mirada tuya
ocupará mis pensamientos!
Me voy pero tú…
¡Ah! ¡Qué poder, dioses,
concedisteis a la belleza!

La Ópera La Clemenza di Tito es una obra de W. A. Mozart (1756 – 1791), compuesta en 1791, junto con Die Zauberflüte/La Flauta Mágica en el último año de su vida. Se estrenó en Praga el 6 de septiembre de ese mismo año, con libreto de Caterino Tommaso Mazzolà, y basado en un antiguo texto de Pietro Metastasio.

Algunos han considerado esta ópera como sucesora de Idomeneo, pero lo cierto es que actualmente es una de las óperas más importantes en el panorama musical actual que brilla por sí misma. Posee una riqueza y expresividad en los personajes que quizá contrasta una formalidad más fría de la música, dedicada al emperador Tito.  El papel masculino de Sexto es el que yo interpreto, en el Aria «Parto ma tu ben mio«, un Aria compuesta por tres partes destacadas: Adagio, Allegro y Allegro Assai, con una duración de  7 minutos aproximadamente.

La trama gira en torno a los tres personajes principales, Tito, Sesto y Vitellia. Tito, el emperador de Roma es amigo de Sesto, quien está enamorado de Vitellia. Ésta es hija del Emperador destronado Vitellius, y está enamorada de Tito, desea casarse con él y convertirse en Emperatriz. Pero cuando se entera de que Tito se quiere casar con Berenice, de quien está enamorado organiza un complot contra el Emperador, que lo dirige Sesto, quien está dispuesto a traicionar a su amigo por el amor de Vitellia.

Sesto, vocalmente fue originalmente un castrati, pero actualmente lo interpreta una mezzosoprano, dispuesta a resistir la increíble coloratura que le asignó Mozart, que va desde el Sib2  al Sib4.

Como redacta el blog de www.sineris.es:

«Sesto es sin duda el Hamlet de Mozart, personaje carente de grandeza, demasiado humano, y constantemente anclado en la duda. Si por una parte ama a Vitellia, quien lo utiliza a su antojo, por otra es amigo de Vespasiano, de forma que cuando su amante le pida acabar con la vida del emperador lo colocará en un dilema casi irresoluble.» (…) Sesto por tanto ha empeñado su esfuerzo y su vida en fracasar, no obtendrá ni amor, ni poder, ni amistad. Será un criminal indultado y por tanto un cadáver andante condenado a no morir. Pero es precisamente para esta figura, de antihéroe diríamos hoy, para la que Mozart escribe las arias más bellas y largas de toda la ópera, el célebre “Parto, ma tu ben mio” del primer acto.» (…) mostrando en el fondo la compasión que siente hacia su personaje.

 

Son múltiples los apuntes empleados en mis clases de canto para poder abordar un papel como el de Sesto, concretamente con el Aria «Parto ma tu ben mio«. Además de grabar las clases también las partituras están señaladas por todas partes, a tener en cuenta que cantar Mozart bien conlleva un alto grado de complejidad musical y vocal. En las clases con Ana Fernaud trabajamos profundamente la línea del legato, atendiendo a la característica musicalidad mozartiana, y manteniendo la posición del cuerpo y del rostro con gran aplomo.  En la música (y creo que les pasa a todos los artistas) cuanto más sabes justamente sientes que lo que te queda por aprender es infinito. Pero a su vez es un gran aliciente seguir trabajando integralmente, siendo consciente de esto, y no desanimarse. Aunque en palabras de mi maestra «el canto supone una cierta tensión en el cuerpo, la misma que se precisa en el ballet, pero hay que mantenerse siempre muy flexible, para que pueda fluir el aire y la voz aún en las situaciones de mayor dificultad musical.» Y paradójicamente cuanto más tranquilidad se manifiesta por dentro, sosteniendo la energía, es como se logra resolver las coloraturas, y en definitiva cantar mejor.

 

MC

 

 

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