De Gustav Carus a Piet Mondrian 1

De Gustav Carus a Mondrian, poéticas del paisaje y transformación de la naturaleza 

Texto escrito para el 2ª Congreso Internacional Support Surface celebrado en el Campus de Altea (Universidad Miguel Hernández).

En este texto (primera parte) que querido señalar la línea que va de la poética del paisaje del pintor alemán Carl Gustav Carus [1789 – 1869] pintor y teórico del paisaje, a la de un artista que deconstruye el paisaje y crea la modernidad como es Piet Mondrian [1872 – 1944].

Carl Gustav Carus fue una de las figuras más destacadas del romanticismo alemán. Tuve la oportunidad de ver una exposición suya en la Alte Nationalgalerie de Berlín, Staatliche Museen, en el año 2010, y me pareció fabulosa.

«Carl Gustav Carus – Natur und Idee«, Naturaleza e ideas, en la Museumsinsel de Berlín, 09/10/2009- 10/01/2010)). La Galería Nacional de Berlin -teniendo en cuenta a Carus desde un enfonque holístico – ha mostrado y tenido en cuenta además de más de 200 obras artísticas, la medicina, objetos de historia natural, y muchas de sus publicaciones. Enriqueciendo esta visión por un conjunto de pinturas seleccionadas de sus contemporáneos como Caspar David Friedrich, Johan Christian Dahl y Lobo Gaspar.

https://www.smb.museum/en/exhibitions/detail/carl-gustav-carus.html

Carl Gustav Carus fue un pintor erudito, que se doctoró en filosofía y en medicina, fue profesor de obstetricia en Dresde, y también el médico personal de la casa real sajona. Se dio mucha importancia a sus extensos escritos científicos.

La vida y obra de Carus tuvo un animado intercambio de puntos de vista sobre la filosofía natural y las humanidades, contó con amistades referentes como Goethe, con quien asistió a la Universidad Alexander von Humboldt en Berlín, y su mejor amigo fue el artista Caspar David Friedrich, unos de los más importantes exponentes del Romanticismo en la Pintura.

El trabajo de Carus se basó en un enfoque interdisciplinario, el arte «se celebra como el pináculo de la ciencia»  ya a finales del siglo XIX. La pintura de paisaje romántico está en el centro de su obra artística. Buscó a sus “súbditos” en la naturaleza.

El interés científico de los procesos geológicos y una visión romántica del mundo se dan cita en el estudio meticuloso de la naturaleza, con vistas a las montañas y paisajes pintorescos.

Interesante a este respecto es el libro con diversos ensayos editado por Markus BERTSCH y Reinhard WEGNER, Landschaft am “Scheidepunkt”. Evolution einer Gattug in Kunsttheorie, Kunstschaffen und Literatur um 1800, Wallstein Verlag, Göttingen 2010. En este libro podemos descubrir con ejemplos concretos cómo la pintura de paisaje aparece en el círculo tardío de la Ilustración, o del Siglo de las Luces, y especialmente en la estética de la corte de Weimar hacia 1800. De aquí aparece como un género propio del romanticismo alemán.

Anteriormente el paisaje era considerado por todos los teóricos del arte como un género de segundo rango pues no cumplía los requisitos de la filosofía de Aristóteles que exigía a todas las artes la Nachahmung, la mímesis, de una acción de la realidad. Es decir, se pedía a la pintura cierta narratividad, cierto contenido temático. En este sentido, los bosques germanos o las planicies holandesas no cuentan nada. En primer lugar el sujeto de la historia y del valor de la misma es el hombre y sus acciones, y por ello el paisaje vendrá subordinado detrás de la figuración de los otros animales e incluso de los bodegones. Tanto Lessing como Winckelmann pensaron que el cuerpo humano, la belleza del cuerpo, era lo primordial y lo ideal en la representación artística.

Pero en esa estela de la post-Ilustración y de Weimar hacia 1800 aparece el pensamiento de Johann Gottfried von Herder (1744-1803) que dice que efectivamente el ser humano puede ser representado en la pintura y en la escultura, pero que el paisaje sólo lo es en la pintura por lo que se convierte en unicum, en tema propio de la pintura.

Herder fue un filósofo, teólogo y crítico literario alemán cuyos escritos contribuyeron a la aparición del romanticismo alemán. Como instigador del movimiento conocido como Sturm und Drang («Tormenta e Impulso»), la vertiente alemana del Prerromanticismo europeo, inspiró a muchos escritores, entre ellos, y muy especialmente, al joven Johann Wolfgang von Goethe, a quien Carus conoció en Estrasburgo en 1770 y que posteriormente se convertiría en la principal figura del clasicismo literario alemán.

Otros argumentos a favor del paisaje, de la pintura de paisaje, serán que los paisajes tienen una proporción que se pueda determinar con reglas, que exigen un elevado sentido de individualidad en la apreciación y que exigen también al pintor una destreza técnica especial. Además la pintura de paisaje ofrece y exige una relación especial con la sensibilidad del espectador.

Vista de Dresde c. 1822, Carl Gustav Carus 

MC

(Continúa en la 2ª parte)

 

 

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