Rüstzeug des Architekten, 1988 (2)

Estructura de abstracción y figuración en la obra de Markus Lüpertz

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Fig. 11 Markus Lüpertz (1941) Blauer Garten: Distelreich, 1988. Óleo sobre lienzo. 200 x 250 cm. ML 831/00 Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Contextualizando la obra deberíamos clasificarla como un paisaje, al igual que Blauer Garten. Distelreich (Jardín azul. El reino de los abrojos), de 1988 [fig. 11], o Poussin-Philosoph, de 1990 [fig. 12]. En mi opinión, el cuadro del Museo de Bellas Artes de Bilbao debería incluirse en la serie Nach Poussin en cuatro estadios o fases. En la primera fase, «Bildern nach Poussin» (Cuadros basados en Poussin), Lüpertz y Poussin parecen exaltar la forma escultórica de las figuras, siendo ésta la relación entre ambos. Lüpertz pone a prueba la expresividad de las figuras, pero también la hace suya, elevándolas a la categoría de alegoría, lo que Poussin hará a través de la mitología. Lüpertz descubre en su interpretación de Poussin una libertad pictórica ligada a lo mitológico, que derrumba el concepto que tradicionalmente va asociado al pintor francés, el de interpretar estéticamente su pintura adjudicándola un clasicismo frío y distante. Tampoco se trata aquí de un querer nostálgico de replantear las formas del modernismo trescientos años antes, ni tampoco tiene que ver con los dogmas modernistas de la abstracción que se estaban llevando a cabo en los años sesenta, sino que la interpretación que hace Lüpertz está relacionada con el sentido de investigación filosófica llevada a cabo por Poussin en sus cuadros, y esto es lo que constituyó un tema actual para él y un punto de referencia marcado por él mismo. En este caso podríamos afirmar que para Lüoertz sí constituyó un deseo de reconciliar lo abstracto con lo figurativo, dándole a la vez un carácter alegórico a la búsqueda y renovación de una pintura de historia, justo en un momento (años sesenta) en que predominaba la pintura abstracta.

Fig. 12 Markus Lüpertz (1941) Poussin – Philosoph, 1990. Óleo sobre lienzo. 200 x 300 cm. ML 907/00 Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Seguido de este primer punto vendría otro capítulo que se podría llamar «Variaciones sobre Poussin», en el que los intereses de ambos artistas se explican en el resultado de lo que podríamos denominar «diálogos», que en Poussin derivan de los temas de la mitología y que aquí se plantean en la confrontación de elementos de carácter mitológico con otros de un sentido postbarroco. Esto lo utiliza Lüpertz valiéndose, como Poussin, de la equivalencia de estos temas y apuntando las mismas conclusiones. El diálogo final de que hablamos se constituiría como equivalente y conclusiones, que ejemplificarán un carácter de contemporaneidad vertido en una misma tela.

Entrando en una «fase final de síntesis» viene una serie de cuadros de Apolo que Lüpertz realiza volviendo al tema primero de «la expresividad escultórica de las figuras». Aquí todo peso de lo mitológico se conjuga con el interés de «otra» renovación de la imagen pictórica a través de una mitología del presente, tal y como hizo Poussin en su tiempo y que ahora Lüpertz redescubre, concluyendo el diálogo inicial del que hablábamos antes como una interrelación y un análisis de una pintura postabstracta (Lüpertz) que se inspira en una pintura postbarroca (Poussin).

Aquí subrayamos, tal y como se cita en el capítulo referido a Poussin del catálogo de la exposición retrospectiva de Markus Lüpertz que se celebró en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid en 1991, «la constelación barroca» que está presente a cada paso en Poussin y que de igual modo lo estará en Lüpertz. Ésta es la importancia dela atención que Lüpertz pone en el movimiento de las figuras-personas, en el marco de una perspectiva infinita. El protagonismo de La Luz que no queda restringida a las formas cerradas de «un carácter lineal-clásico». Y la pintura que no se estanca en formas cerradas y donde los arabescos fluyen libres. Así sucede en Rüstzeug des Architekten.

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Carolina Andrada

Museo de Bellas Artes de Bilbao. Revista Boletín 7.

Rüstzeug des Architekten, 1988 (1)

Estructura de abstracción y figuración en la pintura de Markus Lüpertz

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Nacido en Liberec (Bohemia) hace más de setenta años, Markus Lüpertz pertenece una generación de artistas alemanes que sufrieron la reconstrucción económica e ideológica de la Alemania de la posguerra y cuyo contexto artístico fue fundamentalmente internacional y norteamericano. Junto a Baselitz, Penck, Inmendorff, Kieffer y el danés Kirkeby, entre otros, Lüpertz da vida a un corpus artístico capaz de ser el gran poema épico del pueblo alemán de la posguerra. «La motivación esencial en el arte es un estado de conflicto permanente. Y la lucha contra la muerte es el conflicto más importante que ha de encarar el artista, consciente o inconscientemente», reflexiona Lüpertz. «In der malerei gibt es keine zeit» («En la pintura no hay tiempo»). Quiere decir: el antídoto contra la fatalidad del tiempo es renovar las esperanzas en la vida de cada día, pintando o esculpiendo como un nuevo Orfeo. Es la mirada contemporánea, su mirada, sobre un tema tan importante en la tradición europea.

 

Fig. 10 Markus Lüpertz (1941) Rüstzeug des Architekten, 1988. Óleo sobre lienzo. 162,3 x 200,5 cm. Museo de Bellas Artes de Bilbao. N.º inv. 09/6

Rüstzeug des Architekten, 1988

El cuadro Rüstzeug des Architekten (La herramienta del arquitecto), de la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao [fig. 10], pertenece a una época en la que Markus Lüpertz está muy envuelto y enredado con la pintura de Nicolas Poussin, pintor clásico del siglo XVII que pronto abandonó París para instalarse en Roma. A finales de 1987 y hasta 1989, Lüpertz realiza toda una serie de cuadros après Corot y après Poussin, es decir, siguiendo tanto los temas de estos autores como sus estructuras composicionaless y su gama cromática. Por otra parte, entre 1987 y 1988 estuvo trabajando en la serie Zwischenraumgespenter, cuya traducción al español podría ser algo así como «espectros de espacios intersticiales», lo que Rüstzeug des Architekten también posee.

Esta pintura nos muestra una jungla de elementos que danzan sobre un fondo a la vez que se dirigen al espectador, la fuerza del color está en los espacios intermedios o intersticiales. Más que instrumentos del arquitecto son flores espesas que parecen devorarnos. En palabras de Siegfried Gohr:

«La pintura y la inspiración entran en una nueva relación, cuya ventaja fundamental es la nueva flexibilidad del color. Esta flexibilidad es el requisito indispensable para la creación de los motivos durante el propio acto de pintar. Por lo tanto, lo pictórico no adopta un modo abstracto o predefinido por una `idea´, sino que permanece firme y exclusivamente unido a la fantasía del artista, que surge en el espacio intermedio durante el diálogo entre el artista y sus motivos pictóricos… Si consideramos seriamente el concepto de intersticio, el cuadro se orienta progresivamente hacia el espectador, en vez de sugerir un espacio en el que el espectador se convierta en el observador del artista que intenta dominar la discontinuidad».

Hablamos de una fantasía sensible y no intelectual, que busca modos en vez de formas. Markus Lüpertz suscita combinaciones de pistas que homenajean constantemente a la historia del arte. En 1988 el artista es nombrado rector de la Academia de Bellas artes de Düsseldorf-cargo que ejerció hasta su jubilación en 2010-, donde intentó cambiar el espíritu conceptual de Joseph Beuys.

Los cuadros basados en Nicolas Poussin forman una amplia serie de pinturas, la mayoría de ellas de gran formato, fechadas entre 1987 y 1990, y en las cuales establece un diálogo con la obra de este pintor escasamente estudiado y expuesto magistralmente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Robert Fleck, en su texto «Los cuadros de Lüpertz basados en Poussin», apunta:

«El hecho de que un pintor se enfrente a través de la pintura a otro pintor genera de inmediato y con razón grandes expectativas […]. Lüpertz nos presenta en muchos aspectos un Poussin nuevo, además de inédito; probablemente sea la primera vez que se nos muestre a Poussin como un pintor que dispone de un enorme `potencial postmoderno´[…].

 

Carolina Andrada

Museo de Bellas Artes de Bilbao. Revista Boletín 7.

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