Una explicación de mi Exposición «Una mirada onírica al paisaje» 2

La Historia de Arte,  y mis principales referencias artísticas me han proporcionado infinitas imágenes e ideas que han dotado de significado a mi pintura, aunque no son tanto reflexiones, como ocurre con la pintura de Markus Lüpertz. En mi expresión artística concibo mi obra como los «One-Shot-Painting» de Philip Guston. «De un solo aliento» la pintura se manifiesta sobre el soporte, lienzo o madera, así es como la visualizo. No hago bocetos previos, priorizo interactuar inmediatamente con el soporte, porque previamente ya he llevado a cabo una búsqueda; a partir de un viaje en el cuál se constelan ideas e imágenes, y yo me convierto en el observador. De esa manera me resulta más fácil traer las experiencias sentidas a la superficie para construir mi propia mirada.

No me circunscribo a ningún estilo o movimiento artístico en particular, sino que sigo mi propia naturaleza a la hora de materializar mi propia visión sobre todo lo que nos conforma. Pero al igual que sé que existo gracias a mis antepasados, no puedo obviar la historia que nos precede y sus acontecimientos. Estamos hechos de todo ello, y me siento afortunada de servirme y  apoyarme en las referencias de la Historia del Arte.

El tema principal de mi pintura es el paisaje. Los paisajes de Alemania y Francia han sido el escenario principal de mi época de estudiante. Los bosques de Berlín, la luz del norte de Alemania, los castillos del Loira en Francia, y más tarde los paisajes escoceses son los recuerdos que acompasan mis representaciones. Y es ahí donde entra en juego la imaginación; «Cada mirada ordena el mundo». Seguramente me encuentro en el tipo de percepción en el que el historiador John Ruskin en el Volumen 3 de Modern Painters distingue como «el hombre que percibe incorrectamente, porque siente, y para quien la primavera es algo más que una primavera: una estrella, un sol, el escudo de un hada o una doncella abandonada.» Creo que los milagros ocurren en el pensamiento, y éste es como el bosque; cuando te adentras en él por primera vez puede resultar un territorio desconocido, incluso un tanto hostil y oscuro, en el que según la tradición occidental de los cuentos y las leyendas, si te pierdes te pueden acechar diversos peligros, animales o monstruos. Pero después de haber habitado en él y conocer sus secretos te acabas familiarizando con sus senderos y con sus criaturas mágicas. La idea es que «sales fortalecido espiritual y moralmente.» Para mí esta es la idea principal que sustenta mi pensamiento y mi quehacer artístico.

«Claudio de Lorena fue uno de los máximos exponentes del paisaje ideal (…). En el pleno sentido de ut pictura poesis recrea el paisaje y la naturaleza hasta convertirlos en un estado poético de existencia. La efervescencia de un mundo interior hizo que fuera un auténtico intérprete de la naturaleza, la fantasía creadora de su visión remarcó el carácter enaltecido de la naturaleza en consonancia perfecta con la evocaciones a las epopeyas clásicas y las fábulas de la mitología.» En este sentido mi búsqueda pictórica del paisaje ideal tiene su origen en mi interior. Ahí es donde encuentro mi Locus Amoenus particularComo ejemplo, una de mis últimas obras «Dama y Unicornio» está basada en estos los conceptos de Naturaleza Ideal y Espiritualidad. En el medioevo la representaciones de las damas y los unicornios hacían referencia a la castidad. En Escocia el unicornio es el emblema nacional y el escudo de armas. Para mí el unicornio como animal fantástico y mágico representa nuestra alma. Es una criatura real,  pura, que no se puede domesticar, de fuerza ilimitada, y con propiedades mágicas.

En mi obra he querido establecer un portal hacia otra dimensión. La utilización del pan de oro proporciona una idea de alquimia, que permite transmutar la composición, estableciendo un puente entre el mundo visible y el invisible.

Citas: Landscape into Art de Kenneth Clark; Mi Tesis Doctoral Paisaje, Naturaleza y Construcción en la obra de Markus Lüpertz.

MC

Una explicación de mi Exposición «Una mirada onírica al paisaje» 1

No hace mucho que terminó mi exposición en el Ateneo de Madrid «Una mirada onírica al paisaje», y muchos de vosotros me habéis preguntado en alguna ocasión que significado tiene para mí la pintura, o los temas representados.  También son frecuentes las preguntas referentes a la técnica que utilizo, el tamaño, etc. En este breve vídeo puntualizo en general el factor onírico en mis cuadros, en relación con la inspiración, y también nombro algunas de mis referencias artísticas, pero dado que es una entrevista breve y con la voz en off del presentador se pierden algunos detalles. Por ello a continuación intentaré explicar en un sentido más profundo lo que significa para mí la pintura. Mis referencias artísticas y lo que significan para mí y para mi obra.

Ya siendo estudiante de Bellas Artes me interesé por el expresionismo alemán como movimiento pictórico fundamental en el desarrollo de la Historia del Arte y la Pintura del siglo XX. Una de las figuras más destacadas de este momento fue el pintor Max Beckmann, además de una gran referencia artística para mí. Edvard Munch fue considerado el precursor del expresionismo, y posteriormente Ernst Ludwig Kirchner, Otto Dix, entre otros representaron de alguna manera la sociedad de su tiempo, que estuvo marcada profundamente por la primera guerra mundial. Además de la pintura, el expresionismo abarcó otras áreas com el cine, el teatro, la música o la literatura. En la pintura los artistas canalizaban la emociones de lo que en ese momento estaba experimentando la sociedad de su tiempo, a partir de sus propias experiencias. En pleno cambio al siglo XX, con la modernización de la industria y la primera guerra mundial hay que tener en cuenta especialmente los estigmas de estos  acontecimientos, que influyeron decisivamente en el quehacer artístico y en la vida de los artistas. En las representaciones pictóricas, además de reflejar la realidad evidente, se profundizó más allá, adentrándose en el campo de las emociones y los sentimientos, en una necesidad de exponer la máxima crudeza del realismo social de su tiempo.

En este sentido, en la generación de los años sesenta, los argumentos de la situación política y social heredados de la posguerra llevaron a un grupo de jóvenes artistas hacia la búsqueda del tema de la «identidad», redefiniendo el concepto de Expresionismo en la pintura como Nuevo Expresionismo Alemán. Markus Lüpertz define bien estos conceptos con sus «paisajes-ditirámbicos», mostrando con vigor la identidad del pueblo alemán. Sus compañeros artistas Georg Baselitz, Anselm Kiefer o A. R. Penck se asentaron más en la provocación de enfrentar a la sociedad de su tiempo con su propio pasado.

En mi tesis doctoral «Paisaje, Naturaleza y Construcción en la obra de Markus Lüpertz» analizo las etapas de paisaje de este artista. Es la mayor referencia artística para mí junto con los maestros clásicos de la pintura como Nicolas Poussin, o Antoine Watteau. Además de haber tenido el privilegio de conocerle y de ver varias de sus exposiciones entre España y Alemania he aprendido mucho de su obra, puesto que está cargada de citas y referencias a la Historia del Arte. Y porque en el momento en que en los años sesenta, cuando Lüpertz y sus compañeros eran estudiantes, la mirada artística mundial estaba enfocada en el Expresionismo Abstracto Americano. Sin embargo ellos se adentraron en una figuración que poco tenía que ver con la moda de ese momento. Y si en un primer momento fueron rechazados por el mercado del Arte, con el tiempo han logrado situarse en el pódium de los artistas más reconocidos de nuestros días. (Continúa leyendo en el siguiente artículo: «Una explicación de mi Exposición «Una mirada onírica al paisaje» 2)

MC

 

 

Selene y Endimión

Cuenta el mito de Selene y Endimión una de las historias de amor más misteriosas y profundas que siempre me han inspirado. Selene, o lo que es lo mismo La Luna en la mitología griega era hija de los titanes Hiperión y Tea, hermana de Helios el Sol, y de Eos, la Aurora. Endimión era un pastor de Caria, pero también de origen divino, pues era nieto de Zeus. En cierto momento Endimión llegó a ocupar el trono de Elida, pero fue destronado, y cobijándose en el monte Larmos se consagró a la vida campestre.

En su soledad la única compañía que halló fue la de la Luna. Cada noche, Endimión reposaba acostado contemplándola, y se enamoró de ella. Una de esas noches Selene, que paseaba en su carro de plata tirado de hermosos caballos, vio al pastor dormido, bañado por la misma Luz de la Luna, y se enamoró profundamente de él. En cierto momento se acercó para rozar sus labios con los de él y Endimión despertó; quedó sobrecogido por la belleza de la diosa, naciendo entre ambos un apasionado amor. Como mortal se dio cuenta de que no podría permanecer eternamente con Selene, y más tarde ella acudió al Olimpo, para rogar a Zeus que concediera un deseo a Endimión. Éste pidió el don de la juventud eterna. Zeus se lo concedió, pero con la condición de que  reposaría en un sueño eterno del que sólo despertaría por la noche para recibir a Selene.

En mi óleo «L´énamourée»-Selene y Endimión de 2017, he querido hacer un homenaje  a estos personajes, y también al compositor Reynaldo Hahn, cuyo bello Lied «L´énamourée» he cantado en alguna ocasión.

MC

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